Comparativas

Mejor distribuidora musical: comparativa honesta 2026

World Music, DistroKid, TuneCore, CD Baby y OneRPM comparadas por lo que importa: cuánto te cuestan de verdad, cuánto se quedan y cuándo conviene cada una, incluidas las veces en que la respuesta no somos nosotros.

Actualizado: agosto de 2026

Escritorio con una comparación de distribuidoras musicales escrita a mano, para decidir cuál es la mejor distribuidora musical
Elegir distribuidora es una cuenta, no una corazonada: cuántos lanzamientos por año y cuánto genera tu catálogo.

La comparación en una tabla

Las cinco distribuidoras más usadas por artistas hispanohablantes, ordenadas por modelo de cobro:

DistribuidoraModeloComisión sobre regalíasSplitsCómo te paganSoporte en español
World MusicSuscripción ~USD 1/mes20% sobre lo netoSíUSDC en tu walletSí
DistroKidSuscripción anual0% en el plan baseSíPayPal o transferenciaPrincipalmente en inglés
TuneCoreSuscripción anual por niveles0% en planes pagosSíPayPal o transferenciaPrincipalmente en inglés
CD BabyPago único por lanzamiento~9%Sin equivalente nativoPayPal o transferenciaPrincipalmente en inglés
OneRPMSin costo inicial~15%SíPayPal o transferenciaSí

Leé la columna de comisión sin rodeos: la nuestra es la más alta de las cinco. Cobramos USD 1 al mes y retenemos un 20% de los ingresos netos; de cada dólar neto que genera tu música te quedás con 80 centavos. DistroKid y TuneCore no retienen nada en sus planes pagos, así que si tu catálogo ya genera de forma estable y lo único que necesitás es entregar archivos a las tiendas, la cuenta te va a dar a favor de ellas. Lo que compra ese 20% está en la columna cómo te pagan, y es lo que ninguna de las otras cuatro resuelve: cobrás en USDC en tu propia wallet, sin abrir una cuenta bancaria en el exterior.

Todo lo que dice esta tabla sobre las otras cuatro (precios, porcentajes, medios de pago, funciones disponibles e idiomas de atención) lo tomamos de sus sitios y de sus centros de ayuda oficiales, verificado en agosto de 2026, y cambia sin aviso. Las funciones se agregan y se retiran, y el soporte en un idioma puede existir por chat y no por teléfono, o para algunos planes y no para otros. Por eso escribimos "principalmente en inglés" y "sin equivalente nativo" en vez de un "no" seco: es lo que está documentado y lo que vas a encontrar en la práctica, no una afirmación de que no exista ninguna alternativa ni de que no vaya a cambiar mañana. Antes de decidir, verificá el caso puntual que te importa en el sitio oficial de cada una. Lo que se mantiene estable, y es lo que conviene comparar, es el modelo con el que cobran.

Cómo hicimos esta comparación

Antes de leer una comparativa conviene saber quién la escribió y con qué criterio. Esta la escribimos nosotros, que somos una de las cinco distribuidoras de la tabla. Somos parte interesada, y no hay forma de que no lo seamos. Lo único que podemos hacer es mostrar cómo miramos cada una para que verifiques lo que quieras.

Qué criterios miramos

  • Costo total a doce meses, no precio de lista. Sumamos la cuota, los adicionales que hacen falta para publicar un release normal y la comisión sobre las regalías proyectadas.
  • Qué se queda de tus ingresos y por cuánto tiempo. Una comisión no es un precio: es un porcentaje que corre mientras la música siga publicada.
  • Reparto con colaboradores: si hay splits nativos, si cada persona cobra directo o si alguien tiene que recibir todo y transferir a mano.
  • Velocidad y condiciones de pago: cada cuánto liquidan, cuál es el mínimo de retiro y qué comisión de retiro se lleva el medio de pago.
  • Propiedad y salida: quién queda como dueño de los códigos, si hay exclusividad y qué cuesta irse.
  • Soporte en español y en un huso horario compatible con Latinoamérica.

Qué NO miramos

Dejamos afuera a propósito tres cosas que suelen inflar las comparativas y no deciden nada. La primera, el número de plataformas: pasado cierto punto, las tiendas que se agregan aportan cifras irrelevantes de ingresos. La segunda, las promesas de promoción: ninguna distribuidora puede garantizar playlists, y las que insinúan lo contrario están vendiendo expectativa. La tercera, el diseño del panel: es cómodo, pero no cambia cuánta plata te queda a fin de mes.

Tampoco medimos "calidad de audio" ni "velocidad de entrega" como si fueran diferenciales. Todas entregan el mismo archivo que vos subís y todas tardan un rango parecido. Comparar por ahí es comparar ruido.

Lo que no podemos garantizar

Los precios, las comisiones, las funciones y los idiomas de atención de las otras cuatro los tomamos de sus sitios y centros de ayuda oficiales, con verificación en agosto de 2026, y cambian sin aviso. Verificalos antes de decidir: lo que sí se mantiene estable en el tiempo, y por eso es lo que usamos para comparar, es el modelo con el que cada una cobra. Un porcentaje puede moverse; que una cobre por comisión y otra por suscripción es una decisión de negocio que rara vez se revierte.

Por eso la sección "Qué conviene según tu caso" incluye situaciones en las que la respuesta correcta no somos nosotros. Si lanzás un álbum cada cuatro años, un pago único te sale más barato que nuestra suscripción, y decirte otra cosa sería hacerte perder plata para ganarte a vos.

Lo que todas hacen igual

Buena parte del tiempo que la gente pasa eligiendo distribuidora se va en comparar cosas que son idénticas en las cinco. Sacarlas de la mesa acorta la decisión a la mitad:

Llegan a las mismas tiendas que importan

Spotify, Apple Music, YouTube Music, Amazon Music, Deezer y TikTok están en todas. Ahí ocurre el grueso de las reproducciones de un artista hispanohablante. Una que anuncia 150 destinos y otra que anuncia 250 se diferencian en agregadores regionales y servicios de fondo musical que, en la práctica, aportan centavos. El catálogo completo de destinos y cuáles mueven la aguja está en plataformas de distribución.

Tardan lo mismo

La entrega real ronda las 24 a 48 horas hábiles en casi todas, porque el cuello de botella no es la distribuidora: es la cola de ingesta de cada tienda. Después de eso, lo que define tu fecha de salida es la anticipación con la que programaste el lanzamiento, no quién lo entregó. Para pitch editorial querés entregar con dos o tres semanas de anticipación, y eso vale igual en las cinco.

Ninguna te consigue playlists por distribuir

Este es el malentendido más caro del rubro. Distribuir es logística, no promoción. Todas te dan acceso al formulario de pitch editorial de Spotify y ahí termina su intervención: la decisión la toman los editores de la plataforma mirando guardados, tasa de finalización y de dónde viene tu tráfico. Cambiar de distribuidora no mejora ninguna de esas tres cosas.

Los códigos son estándar

El ISRC identifica la grabación y el UPC el release, y son códigos de registro internacional: no cambian de significado según quién los emita. Que una distribuidora te los cobre aparte y otra no es una diferencia de precio, no de calidad. Cómo funcionan está explicado en qué es el código ISRC.

Si dos distribuidoras llegan a las mismas tiendas, tardan lo mismo y ninguna te promociona, entonces lo único que las separa es cuánto te cuestan, qué se quedan y cómo te hacen llegar la plata. Toda la decisión cabe en esas tres preguntas, y la tercera es la que más pesa si vivís en Latinoamérica y no tenés cuenta bancaria afuera.

Cómo elegir sin equivocarte

El error más común es comparar precios de lista. Lo que define tu costo real es otra cosa:

  • Cuántas veces lanzás por año. Con dos o más lanzamientos anuales, cualquier modelo por release se vuelve caro.
  • Cuánto genera tu música. Una cuota fija no se mueve; un porcentaje no tiene techo y crece con cada release que funciona. Hacé la cuenta con lo que generaste el año pasado, no con lo que esperás generar.
  • Si repartís con colaboradores. Sin splits automáticos, alguien tiene que recibir todo y transferir a mano, cada mes, para siempre.
  • Cómo cobrás. Si la única salida es una transferencia internacional a una cuenta que no tenés, el mejor precio del mundo no te sirve.
  • Cuándo cobrás. Mínimos de retiro altos y pagos trimestrales pueden dejarte plata inmovilizada durante meses.
  • En qué idioma te atienden. Cuando una entrega se traba a días de tu lanzamiento, importa bastante.

Una por una

World Music

Suscripción de USD 1 al mes con lanzamientos ilimitados y una comisión de distribución del 20% sobre los ingresos netos: de cada dólar neto que genera tu música, te quedás con 80 centavos. Splits automáticos con aceptación de cada colaborador, cobro en USDC sobre Solana (no hace falta cuenta bancaria en el exterior, y cada movimiento queda registrado on-chain para que lo verifiques) y regalías acreditadas sin sumar los 60 a 90 días de espera habituales en la industria: apenas impactan en tu cuenta, las retirás al instante. ISRC y UPC incluidos. Soporte en español y en huso horario latinoamericano.

En contra: nuestro 20% es la comisión más alta de la tabla, así que si tu catálogo ya genera de forma estable y lo único que necesitás es entregar archivos, DistroKid o TuneCore te van a dejar más plata. Además somos los más nuevos del grupo y no tenemos el catálogo histórico ni el volumen de DistroKid o CD Baby.

DistroKid

La más conocida entre artistas independientes. Suscripción anual con subidas ilimitadas y sin comisión en su plan base. Su ventaja real es la velocidad de entrega y el volumen de integraciones.

A tener en cuenta: varias funciones que suenan incluidas son adicionales pagos, el plan base cubre un solo nombre de artista, y la atención funciona principalmente en inglés.

Si estás decidiendo entre irte o quedarte, el análisis largo está en alternativas a DistroKid; y si la duda es contra la otra suscripción grande, en DistroKid vs TuneCore.

TuneCore

Una de las más antiguas y con presencia fuerte en publishing: además de distribuir, ofrece administrar las regalías de composición, algo que la mayoría no hace.

A tener en cuenta: su estructura de planes por niveles la vuelve de las más caras si tenés catálogo grande.

La cuenta a doce meses de las dos suscripciones, nivel por nivel, está en DistroKid vs TuneCore.

CD Baby

Pago único por lanzamiento, sin renovación anual: subís el álbum, pagás una vez y queda publicado. Para catálogos que no crecen es el modelo más tranquilo.

A tener en cuenta: retiene una comisión cercana al 9% sobre tus regalías de forma permanente, así que a largo plazo el "pago único" no es tan único.

La matemática a uno, tres y cinco años está desarrollada en cómo funciona CD Baby y cuánto cuesta.

OneRPM

No cobra nada por adelantado: se queda con una comisión de alrededor del 15%. Funciona más como servicios de sello, con equipos de marketing para los artistas que seleccionan. Tiene presencia real en Latinoamérica.

A tener en cuenta: esa comisión no vence: corre mientras tu música esté publicada ahí, aunque el trabajo de subirla se haya hecho una sola vez. Y el equipo de marketing no es para todos: la distribución la tenés desde el día uno, el acompañamiento depende de que tu proyecto le interese a alguien adentro.

Cuánto cobra OneRPM en cada escenario y a quién le conviene de verdad está en cómo funciona OneRPM.

Qué conviene según tu caso

Tu situaciónLo que más convienePor qué
Primer single, presupuesto ceroUn modelo por comisiónNo ponés plata por adelantado mientras probás si funciona.
Lanzás seguido y repartís con productoresSuscripción con splitsCosto fijo y el reparto se resuelve solo.
Un álbum cada varios añosPago único por releaseNo pagás una cuota los años que no publicás.
Tu música ya genera ingresos establesSuscripción sin comisiónCon volumen, un porcentaje permanente cuesta más que cualquier cuota anual.
Cobrás desde Latinoamérica y no tenés cuenta en el exteriorUn modelo que pague en USDCUna transferencia internacional chica se come una parte entre comisiones, cambio y trámite bancario.
Manejás varios artistasPlan multiartista o partnerEvitás pagar una suscripción por cada nombre.
Componés además de grabarDistribuidora + sociedad de gestiónLa distribuidora no cobra la composición: eso va aparte.

Si tenés que quedarte con una sola idea: ninguna de las cinco es gratis, solo te cobran en momentos distintos. La cuota te cobra el año que no publicás; el porcentaje te cobra el año que te va bien. Hacé la cuenta con tus números del año pasado, sumando cuota más porcentaje aplicado a lo que efectivamente generaste, y compará totales en vez de precios de lista. Y después preguntate qué te da cada una además de subir los archivos: cuando la diferencia de plata es de unos pocos dólares al año, la decisión la termina definiendo cómo cobrás y quién te atiende cuando algo se rompe.

Distribuidoras vs. servicios de sello

Hay dos negocios distintos que se anuncian con las mismas palabras y conviene separarlos, porque cambian por completo la cuenta.

Una distribuidora te vende un servicio: le pagás y entrega tu música a las tiendas. No invierte en tu carrera, no te adelanta plata y no decide qué lanzás. Podés pagarle con una cuota, con un pago por lanzamiento, con un porcentaje de lo que generes o con una combinación de las tres, pero en todos los casos estás comprando logística, no una apuesta.

Un servicio de sello hace una apuesta: pone recursos concretos (un adelanto, presupuesto de publicidad, un equipo de radio y prensa, alguien que gestiona tus relaciones con las plataformas) y a cambio se queda con un porcentaje de tus ingresos, a veces durante años y a veces con exclusividad. No es abuso por definición: es inversión de riesgo, y el riesgo se paga.

Artista cantando en vivo frente al público, el tipo de carrera donde un servicio de sello puede aportar más que una distribuidora
Un servicio de sello se justifica cuando hay algo concreto que financiar: gira, video, campaña. Si no hay nada de eso, es un porcentaje a cambio de nada.

Cuándo tiene sentido ceder un porcentaje

  • Te ofrecen un adelanto concreto, con monto escrito, y sabés exactamente en qué lo vas a usar.
  • Hay un presupuesto de marketing nombrado: cuánto, en qué medios, quién lo ejecuta. "Vamos a promocionarte" no es un presupuesto.
  • Te asignan personas con nombre y apellido (un manager de proyecto, un contacto de plataformas) y no un correo genérico que responde cuando puede.
  • Ya tenés tracción demostrable y el cuello de botella es de escala, no de música: te falta plata para amplificar algo que ya funciona.
  • El porcentaje corre sobre los lanzamientos del acuerdo y no sobre todo tu catálogo pasado y futuro.

Cuándo no

Para la enorme mayoría de los artistas independientes, no conviene. La pregunta no es el número, es qué compra ese número. Un porcentaje que paga distribución, códigos, splits, soporte y una vía de cobro que te sirva es el precio de un servicio; un porcentaje que además dice comprar "asesoramiento" y no viene con plata, con personas ni con un plan escrito no compra nada. Y a diferencia de una cuota, un porcentaje no tiene techo: si tu catálogo genera USD 500 al mes, un 20% son USD 100 mensuales. Puede estar bien pagado o puede ser carísimo, y la diferencia entera está en lo que hay del otro lado.

La regla práctica: si el acuerdo no incluye plata o trabajo que vos no podrías comprar por tu cuenta, no es un sello, es una distribuidora cara. Y si querés estructura de sello sin ceder el máster, mirá World Music Labs o el Partner Network.

DistribuidoraServicio de sello
Quién pone la plataVosEllos
Qué pagásEl precio de un servicio: cuota, pago por release, comisión o una mezclaUn porcentaje a cambio de una inversión en tu carrera
Dueño del másterVos, siempreA veces se cede una parte
ExclusividadNoFrecuente
DuraciónMientras la paguesPlazo mínimo, a veces con renovación
Decide qué se lanzaVosSe acuerda

Las señales de alarma al leer un contrato

Casi nadie lee los términos antes de subir el primer single, y ahí es donde se firman las cosas que después cuesta deshacer. Estas son las cláusulas que hay que buscar, con el buscador del navegador si hace falta, antes de aceptar:

  • Exclusividad. Si el contrato dice que sos el único autorizado a distribuir tu música a través de ellos, no podés subir ese mismo release en ningún otro lado mientras dure. Buscá las palabras "exclusiva", "exclusivo" y "único distribuidor".
  • Cesión de un porcentaje del máster. Distinto de cobrar una comisión: acá no se llevan parte de lo que generás, se llevan parte de la propiedad de la grabación. Eso sobrevive al contrato y te sigue toda la vida del máster, incluso si te vas.
  • Permanencia mínima. Un plazo obligatorio de doce, veinticuatro o treinta y seis meses durante el cual no podés retirar tu catálogo, o solo podés hacerlo pagando una penalidad.
  • Quién queda como dueño de los códigos ISRC. Si el ISRC se emitió con el prefijo de la distribuidora y el contrato dice que es de ellos, al irte podrías tener que registrar la grabación con un código nuevo, y eso parte en dos el historial de reproducciones.
  • Qué pasa con el catálogo si te vas. Buscá si la baja es inmediata o si hay un preaviso de 30 o 90 días, si cobran por retirar cada release y si retienen las regalías pendientes hasta cierto monto o cierta fecha.
  • Renovación automática. La cláusula que renueva el plazo sola salvo aviso en una ventana corta, por ejemplo entre 60 y 30 días antes del vencimiento. Si te pasás de esa ventana, arranca otro período completo.
  • Comisiones distintas por plataforma. Algunos contratos declaran 0% en general y después, en un anexo, aplican un porcentaje distinto a YouTube Content ID, a los ingresos de TikTok o al fondo de Facebook. Leé el anexo, no el titular.
  • Cambios unilaterales de términos. "Podemos modificar estas condiciones en cualquier momento" es normal; lo que no es normal es que no exista aviso previo ni derecho a irte sin costo cuando cambian.

Ninguna de estas cláusulas es ilegal ni te convierte en víctima por firmarla. El problema es firmarlas sin saber. Si un contrato tiene exclusividad y permanencia, que sea porque estás recibiendo algo a cambio, no porque no lo leíste.

Aplicá esa misma lista a nuestro contrato antes de firmarlo: sin exclusividad, sin permanencia mínima, el 100% de los derechos queda a tu nombre, y el ISRC y el UPC son tuyos y te los llevás cuando quieras. Sobre la anteúltima señal, la de las comisiones escondidas en un anexo, lo decimos con el número a la vista: nuestra comisión de distribución es del 20% sobre los ingresos netos, vos te quedás con el 80%, y es la misma en todas las plataformas por igual. No hay un porcentaje aparte para YouTube Content ID, para TikTok ni para nada.

Cómo cambiar de distribuidora sin perder nada

Se puede migrar en cualquier momento, y el orden de los pasos es lo único que importa:

  • Anotá tus códigos ISRC y UPC de cada track y cada release antes de tocar nada.
  • Subí el catálogo en la nueva distribuidora usando exactamente esos mismos códigos.
  • Confirmá que quedó entregado y recién ahí pedí la baja en la anterior.
  • No cambies el nombre de artista ni la escritura del título: una diferencia mínima crea un perfil duplicado.

Si hacés la baja primero, tu música desaparece de las tiendas por unos días y podés perder posiciones en playlists y el historial de reproducciones asociado al release.

Preguntas frecuentes al cambiar de distribuidora

El miedo a perder lo construido es lo que mantiene a mucha gente pagando de más durante años. Vale la pena desarmarlo punto por punto, porque casi todo el catálogo de temores tiene una respuesta técnica simple.

¿Qué pasa con mi perfil de artista?

No pasa nada: el perfil no le pertenece a la distribuidora, le pertenece a la plataforma y está asociado a un identificador propio de Spotify o de Apple. La distribuidora solo entrega metadatos que apuntan a ese identificador. Mientras el nombre de artista se escriba exactamente igual (mismas mayúsculas, mismos acentos, mismos espacios) y tu catálogo nuevo se entregue al mismo perfil, seguís siendo el mismo artista con los mismos seguidores, la misma biografía y la misma foto.

El error clásico no es cambiar de distribuidora: es escribir "Los Hermanos" donde antes decía "Los Hermanos " con un espacio de más, y despertarte con un perfil duplicado y cero oyentes. Antes de entregar, confirmá el enlace al perfil existente desde Spotify for Artists.

¿Pierdo las playlists en las que estoy?

Si mantenés el ISRC, no. Para la plataforma, la grabación es la misma: las playlists editoriales y de usuarios apuntan a ese identificador y no se enteran de que cambió quién la entrega. Lo que sí puede romper una inclusión es que la música desaparezca de la tienda aunque sea un día. Cuando un track deja de estar disponible, sale de las playlists, y volver a entrar después no es automático: hay que esperar a que un editor lo reponga, o no vuelve nunca. Por eso el orden importa más que la fecha.

¿Se me borran las reproducciones acumuladas?

No, siempre que la grabación conserve su ISRC. El contador de reproducciones, los oyentes mensuales y el historial que alimenta los algoritmos de recomendación están atados a la grabación y al perfil, no al distribuidor. Si en cambio subís el mismo tema con un ISRC nuevo, para la plataforma es otra canción: arranca en cero, compite consigo misma en los resultados de búsqueda y termina con dos versiones repartiendo las reproducciones.

¿Y las regalías que todavía me deben?

Se siguen pagando después de que te fuiste, porque corresponden a reproducciones que ya ocurrieron. El punto a tener en cuenta es el desfase de reporte: las plataformas liquidan con dos o tres meses de atraso, así que vas a recibir dinero de tu distribuidora anterior durante un buen rato. Antes de cerrar la cuenta, descargá todos los informes históricos, verificá que tus datos de cobro estén vigentes y fijate si hay un mínimo de retiro que no llegaste a alcanzar. Cómo se calcula cada pago está en regalías musicales.

¿Cuánto tarda todo el proceso?

La entrega del catálogo en la nueva distribuidora es cuestión de días: unas 24 a 48 horas hábiles por release. Lo que lleva más tiempo es la baja en la anterior, donde el preaviso puede ser de hasta 90 días según el contrato. Como no hace falta que la baja esté cerrada para que lo nuevo funcione, la transición real no interrumpe nada: durante unas semanas convivís con dos cuentas, una entregando y la otra terminando de liquidar.

¿Y si repartía con colaboradores en la anterior?

Los splits no se migran solos: son un acuerdo entre vos y la distribuidora, no un dato del release. Al llegar a la nueva hay que volver a cargarlos. Anotá los porcentajes exactos y los correos de cada colaborador antes de dar de baja, porque después perdés el acceso al panel donde estaban. En World Music, cada colaborador recibe una invitación por email, acepta su porcentaje y cobra directo; lo que nadie acepta queda retenido a su nombre hasta que lo haga. El detalle está en splits de regalías.

Resumido en una línea: lo único que hay que proteger al migrar es el ISRC y la continuidad de la publicación. Si el código no cambia y la música nunca deja de estar disponible, no perdés absolutamente nada.

Preguntas frecuentes

No hay una sola respuesta: depende de cuánto lanzás y de cuánto genera tu música. Si publicás seguido, conviene una suscripción fija; si lanzás una vez por año, un pago por release; si recién empezás y no querés poner plata, una que cobre por comisión. La tabla de esta página compara los cinco modelos.