
La respuesta corta
DistroKid es una buena distribuidora y para mucha gente no hay motivo para cambiarse. Los tres motivos por los que sí se cambian: necesitan repartir regalías con colaboradores sin hacerlo a mano, manejan más de un nombre de artista, o necesitan soporte en español cuando algo se complica.
Qué ofrece DistroKid
Conviene empezar por lo que hace bien, que es bastante: es la distribuidora más usada por artistas independientes y no es casualidad.
- Lanzamientos ilimitados por una suscripción anual, sin costo por release.
- 0% de comisión sobre las regalías en su plan base.
- Entregas rápidas: es de las que menos tarda en poner un tema en las tiendas.
- Muchas integraciones: herramientas de promoción, Content ID de YouTube y conexión con redes.
- Catálogo enorme y años de operación, con la estabilidad que eso implica.
Dónde aprieta el zapato
Las quejas recurrentes de artistas hispanohablantes se repiten en cuatro puntos:
1. Un solo nombre de artista en el plan base
Si tenés un proyecto solista y una banda, o producís bajo otro alias, necesitás subir de plan. Es el costo que más aparece por sorpresa cuando ya estás adentro.
2. Extras que parecen incluidos y no lo son
Varias funciones se contratan aparte. El precio de entrada es bajo, pero el precio de usarla como la necesitás suele ser bastante más alto.
3. El reparto con colaboradores
Tiene una función de splits, pero el flujo está pensado en inglés y para el circuito estadounidense. Cuando tenés que repartir con un productor en México y un featuring en Argentina, es donde más fricción aparece.
4. Soporte en inglés y por correo
No hay atención en español. Con un lanzamiento a días de salir y una entrega trabada, esperar una respuesta en otro idioma y en otro huso horario es justamente lo que no querés.
Cuánto te cuesta DistroKid de verdad
El precio de lista de una distribuidora casi nunca es lo que terminás pagando. Lo que importa no es el plan de entrada, sino cuánto sale usarla como vos la necesitás: con los nombres de artista que manejás, con las funciones que en tu caso no son opcionales y con los adicionales que se contratan por separado.
El ejercicio honesto es este: abrí el resumen de la tarjeta, buscá los cargos de los últimos doce meses y sumalos. No el precio que viste cuando te registraste, sino el total real del año. Ese número es el que tenés que comparar contra cualquier alternativa, porque comparar precio de entrada contra precio de entrada es comparar dos cosas que ninguno de los dos paga.
Tres perfiles, tres cuentas distintas
Estos son los tres casos que más se repiten entre artistas hispanohablantes. Los montos son aproximados y sirven para entender el orden de magnitud, no para citar como precio oficial.
| Perfil | Qué necesita | Costo anual aprox. |
|---|---|---|
| Solista simple | Un nombre de artista, sin colaboradores, sin extras | USD 20 a 25 |
| Artista con dos proyectos | Solista + banda: dos nombres de artista, plan superior | USD 40 a 80 |
| Reparte con productores | Dos nombres, splits activos y funciones extra por release | USD 80 a 150 |
Los importes y las funciones de DistroKid que describimos acá son estimaciones verificadas en agosto de 2026 y dependen del plan, del país y de qué adicionales contrates: verificá siempre en el sitio oficial antes de sacar cuentas. Lo que no cambia es la estructura: su modelo cobra por nombre de artista y por función.
Fijate en la segunda fila, que es donde más gente se sorprende. Un artista que publica como solista y además toca en una banda no está haciendo nada raro: es la situación normal de cualquiera que lleve unos años haciendo música. En un modelo que cobra por alias, esa normalidad tiene un precio, y conviene saberlo antes de armar el segundo proyecto y no después.
Ahora, esta cuenta sirve para entender qué estás pagando, no para elegir distribuidora por unos dólares. Entre suscripciones la diferencia anual es chica y por sí sola no justifica mover un catálogo: migrar tiene un costo de trabajo real que se come esa diferencia el primer año. Lo que sí justifica un cambio es que te falte algo que la plataforma no hace. Si querés ver el detalle de los modelos de cobro que hay en el mercado, está en precios de distribución musical.

Una última idea para dimensionar: dividí el costo anual de tu distribuidora por lo que te liquidan en un mes promedio. Si el resultado te da que la suscripción se come más de un mes de regalías, estás pagando por infraestructura que todavía no te devuelve. Ese es el momento de mirar alternativas, y también el momento de revisar cuánto paga Spotify por reproducción para no calcular sobre expectativas infladas.
DistroKid frente a las alternativas
| DistroKid | World Music | CD Baby | OneRPM | |
|---|---|---|---|---|
| Modelo | Suscripción anual | USD 1 / mes + comisión | Pago por release | Sin costo inicial |
| Comisión sobre regalías | 0% (plan base) | 20% | ~9% | ~15% |
| Lanzamientos ilimitados | Sí | Sí | No | Sí |
| Varios nombres de artista | Plan superior | Sí | Sí | Sí |
| Splits automáticos | Sí | Sí | No | Sí |
| Soporte en español | No | Sí | No | Sí |
| Cómo cobrás | Canales tradicionales | USDC en tu wallet | Canales tradicionales | Canales tradicionales |
| Velocidad de cobro | Estándar | Sin los 60 a 90 días extra | Estándar | Estándar |
Los precios, las funciones y las condiciones de la competencia que figuran en esta tabla son aproximados, están verificados en agosto de 2026 y cambian sin aviso: confirmalos en cada sitio oficial antes de decidir.
Cómo cobrás desde Latinoamérica
Casi todas las comparativas de distribuidoras se pelean por dos o tres dólares de diferencia anual y se saltean lo que para un artista de la región termina decidiendo de verdad. No es cuánto pagás por publicar, es si la plata que ya generaste puede llegar hasta tus manos.
Las plataformas internacionales pagan por los canales de siempre
PayPal o transferencia a una cuenta bancaria. Es el estándar de la industria y funciona sin fricción si vivís en Estados Unidos o en Europa. En buena parte de Latinoamérica el problema es justamente ese último tramo: controles de cambio, cuentas en dólares que no se pueden abrir, comisiones fijas que se llevan una porción grande de una liquidación chica, y saldos que quedan esperando a que se destrabe algo que no depende de vos.
Antes de contratar cualquier distribuidora, fijate en su sitio oficial qué métodos de pago habilita realmente en tu país. Es el dato que menos aparece en las páginas de precios y el que más problemas trae después.
Qué cambia con una wallet
En World Music las regalías se acreditan en USDC, una moneda digital diseñada para valer un dólar, en una wallet que es tuya y funciona sobre la red Solana. No hace falta cuenta bancaria en el exterior ni PayPal: el saldo aparece ahí y desde ahí lo pasás a moneda local en el exchange que uses en tu país. La wallet no tiene frase semilla que anotar ni perder, porque las claves las resguarda Privy atadas a tu cuenta, y cada acreditación queda registrada on-chain, así que podés verificar por tu cuenta que el movimiento existió y por cuánto fue. El circuito completo, con costos e impuestos, está en cómo cobrar tus regalías.
Nuestras condiciones, dichas de frente
La membresía es de USD 1 al mes y World Music retiene el 20% de las regalías netas; el 80% restante es tuyo. Es una comisión de distribución y está en el contrato que firmás. DistroKid no retiene comisión en su plan base, y eso es una ventaja suya que no tiene sentido esconder: si tu único criterio es el porcentaje, ganan ellos.
Lo que entra con nuestra comisión es el resto: lanzamientos ilimitados, códigos ISRC y UPC, splits por canción con invitación por correo a cada colaborador, soporte en castellano y un circuito de cobro que no depende de los bancos. Elegir es decidir cuál de las dos listas te resuelve el problema que tenés hoy.
Si nunca tuviste un problema para cobrar, este capítulo no te aplica y hacés bien en ignorarlo. Si alguna vez esperaste semanas por una transferencia, si te rebotó un pago o si armaste una cuenta en otro país para poder recibir tus regalías, ese es el motivo por el que existe World Music, mucho más que el precio de la suscripción.
Qué dicen los artistas hispanohablantes
Lo que sigue no es un estudio ni una encuesta: son patrones que se repiten en foros, grupos de productores y conversaciones con artistas que pasaron por acá. Los ponemos porque ayudan a entender qué duele en la práctica, y los marcamos como lo que son para que no los leas como un dato duro.
Lo que más se elogia: la velocidad
El elogio es unánime y hay que reconocerlo. DistroKid entrega rápido, y en un negocio donde una fecha de lanzamiento se planifica con semanas de anticipación, eso vale mucho. Artistas que subieron un tema el jueves y lo vieron publicado el viernes lo cuentan como el motivo principal por el que se quedan. Es una ventaja real y ninguna comparativa honesta la puede tapar.
Lo segundo que se elogia: que no toma comisión
El 0% sobre regalías en el plan base es de las cosas que más tranquilidad genera. Quien viene de una distribuidora que se llevaba un porcentaje sabe la diferencia. Acá no hay debate: es un buen modelo y es parte de por qué se volvió el estándar entre independientes.
Nosotros trabajamos distinto y lo decimos en la misma página donde los elogiamos: World Music cobra el 20% de las regalías netas además de la membresía de USD 1 al mes. En eso ellos tienen mejor número. Nuestra apuesta es que, si vivís en la región, lo que te frena no es el porcentaje sino el reparto con tus colaboradores, el idioma del soporte y la forma en que cobrás. Si en tu caso no es así, quedate con ellos.
La queja más repetida: el soporte en inglés
No aparece cuando todo funciona. Aparece el día que una entrega se traba, que una tienda rechaza un release por un metadato o que una liquidación no cierra. Ahí hay que escribir un correo en inglés, explicar un problema técnico en un idioma que no es el tuyo y esperar la respuesta en otro huso horario. Varios lo describen igual: el problema no es entender el inglés, es tener que pelear un problema urgente con esa fricción encima.
La segunda queja: el cargo por nombre de artista
Es la que más aparece con tono de sorpresa, no de enojo. La secuencia típica: alguien se suscribe por su proyecto solista, meses después arma una banda o empieza a producir bajo otro alias, y descubre que ese segundo nombre no está incluido. No es que esté escondido, está en su lista de precios; es que nadie lee la lista de precios pensando en el proyecto que todavía no existe.
La tercera: los splits pensados para otro circuito
La función existe y funciona, pero el flujo está armado en inglés y con la lógica del mercado estadounidense. Cuando el productor está en México, el featuring en Argentina y vos en España, cada colaborador tiene que navegar una interfaz en un idioma ajeno para cobrar lo suyo. La mitad de las veces termina resolviéndose a mano, con transferencias, que es exactamente lo que la función venía a evitar. Si es tu caso, mirá cómo funcionan los splits automáticos con invitación por correo y cobro directo de cada uno.
Todo esto son percepciones de comunidad, no mediciones. Si algo de lo que leés acá pesa en tu decisión, verificalo vos mismo en el sitio oficial de cada distribuidora antes de mover nada.
Cuándo conviene quedarte con DistroKid
Dicho sin vueltas: si estás en alguno de estos casos, cambiarte no te va a mejorar nada.
- Publicás bajo un solo nombre de artista y no repartís regalías con nadie.
- Ya tenés catálogo grande ahí, todo funciona y no querés tocar nada que ande.
- Usás sus herramientas de promoción y las integraciones que vienen con su ecosistema.
- El inglés no te resulta una barrera para resolver problemas.
Migrar tiene un costo de trabajo real. Si lo que tenés funciona, la respuesta correcta es no tocarlo.
Cuándo conviene cambiarte
- Repartís con productores o featurings. Que cada uno cobre directo su porcentaje te ahorra la contabilidad mensual y las discusiones.
- Tenés más de un proyecto. Un solista y una banda no deberían obligarte a manejar dos suscripciones.
- Necesitás soporte en español. Sobre todo si tu equipo no es de habla inglesa.
- Te cuesta cobrar. Si no tenés cuenta bancaria en el exterior o si cada transferencia es un trámite, cobrar en USDC en tu propia wallet te saca ese problema de encima.
- Te molesta esperar el dinero. Si vivís de esto, cobrar sin la demora habitual de la industria cambia bastante el flujo de caja.
- Pagás por funciones que no usás. Sumá lo que te salió el año contando los adicionales y fijate qué de todo eso te sirvió.
Checklist: ¿te conviene cambiar?
Respondé estas nueve con honestidad, pensando en tu situación de hoy y no en la que te gustaría tener el año que viene.
- ¿Publicás bajo más de un nombre de artista, o vas a hacerlo en los próximos meses?
- ¿Repartís regalías con un productor, un featuring o un coautor?
- ¿Alguna vez tuviste que resolver un reparto a mano, con transferencias entre vos y tus colaboradores?
- ¿Sumaste lo que pagaste el último año, contando adicionales, y el número te sorprendió?
- ¿Cobrar tus regalías te obliga a un trámite bancario o a una cuenta que te costó abrir?
- ¿Tuviste un problema de entrega o de liquidación que te costó resolver por el idioma?
- ¿La demora en cobrar te condiciona el flujo de caja de tu proyecto?
- ¿Pagás por funciones que en la práctica no usás?
- ¿Tenés que explicarle la plataforma a alguien de tu equipo que no habla inglés?
Tres o más síes: vale la pena evaluar el cambio, porque el costo de trabajo de migrar se te devuelve en pocos meses. Menos de tres: quedate donde estás. Una migración sin motivo claro es tiempo perdido y riesgo innecesario.
Tomate en serio la segunda parte. En esta página tenemos un interés obvio en que te cambies, y aun así la respuesta correcta para mucha gente es no hacerlo. Si publicás solo, no repartís con nadie y todo te funciona, cambiar de distribuidora no te va a subir una sola reproducción. Lo que mueve la aguja en ese caso es otra cosa: mejor uso de Spotify for Artists o una estrategia de lanzamiento más ordenada.
Y si tu respuesta cae en el borde, con dos síes y uno de ellos importante, no hace falta decidir todo hoy. Podés probar la nueva distribuidora con un solo lanzamiento nuevo, sin tocar el catálogo viejo, y ver cómo se comporta antes de mover nada más. Es la forma más barata de sacarte la duda.
Cómo migrar sin perder tus reproducciones
El miedo más común, que es perder el perfil y las estadísticas, es evitable. La clave es una sola: mantener los mismos códigos ISRC.

- 1
Descargá tus códigos
Anotá el ISRC de cada track y el UPC de cada release desde el panel de tu distribuidora actual. Es el dato que hace posible todo lo demás. - 2
Subí el catálogo en la nueva
Cargá cada lanzamiento con exactamente el mismo ISRC, el mismo UPC, el mismo nombre de artista y la misma escritura del título. - 3
Esperá la confirmación de entrega
No canceles nada todavía. Confirmá que los releases figuran entregados y publicados desde la nueva distribuidora. - 4
Recién ahí, dá de baja la anterior
Cancelá la distribución en tu distribuidora vieja. Como el ISRC no cambió, las tiendas siguen viendo la misma grabación y tu perfil queda intacto.
El único paso irreversible es el cuarto. Mientras no lo hagas, podés volver atrás en cualquier momento.
Qué NO cambia al migrar
La mayor parte del miedo a migrar viene de suponer que se pierde algo que en realidad no se pierde. Vale la pena ser preciso con esto, porque la precisión es lo que baja la ansiedad.
Tu música sigue siendo tuya
Una distribuidora no es dueña de nada. Es un intermediario técnico que entrega tus archivos a las tiendas y cobra por vos. Los derechos sobre tus grabaciones y sobre tus composiciones son tuyos antes, durante y después. En World Music eso además es explícito: conservás el 100% de tus derechos y no hay exclusividad, así que podés irte cuando quieras y llevarte todo.
Tu perfil de artista es el mismo
No se crea un perfil nuevo por cambiar de distribuidora. El perfil está atado a tu identidad de artista en cada plataforma, y los temas se enganchan a él por el ISRC. Mientras el código no cambie, Spotify, Apple Music y el resto siguen viendo la misma grabación del mismo artista. Tu foto, tu biografía, tus enlaces y tus seguidores quedan donde están.
Tus reproducciones acumuladas quedan
El contador no se reinicia. Los millones, o los cuatro mil, que también cuentan, que juntó un tema siguen ahí, porque están asociados a la grabación y no al contrato de distribución. Lo mismo con los oyentes mensuales y con el historial que ves en tu panel de estadísticas.
Las playlists en las que estás no se caen
Ni las editoriales ni las de usuarios, siempre que no haya un hueco de distribución entre la entrega nueva y la baja de la vieja. Una playlist apunta al track; si el track nunca deja de existir en el catálogo de la tienda, la playlist no tiene motivo para soltarlo. El problema aparece únicamente si cancelás primero y subís después.
Tus registros de autor y tus contratos
Lo que tengas registrado en tu sociedad de gestión, los acuerdos con coautores, los contratos de sincronización que ya firmaste: nada de eso pasa por la distribuidora. Son capas distintas y no se tocan entre sí.
Lo único que efectivamente cambia es quién entrega tus archivos y quién te paga. Todo lo demás (derechos, perfil, estadísticas, playlists y registros) se queda exactamente igual.
Errores al migrar que salen caros
Migrar es simple, pero hay cinco maneras de hacerlo mal y cada una tiene un costo distinto. Ninguna es irreparable si la agarrás a tiempo; todas son molestas.
1. Dar de baja antes de subir
El más común y el más caro. Si cancelás la distribución vieja antes de que la nueva esté publicada, tu música desaparece de las tiendas durante el hueco. Ese hueco te puede costar la posición en playlists, el algoritmo de recomendación y las reproducciones de esos días. Primero subís, después confirmás, y recién al final cancelás.
2. Dejar que se genere un ISRC nuevo
Si cargás un tema sin especificar su ISRC original, la nueva distribuidora te asigna uno nuevo, y para las plataformas eso es otra grabación distinta. El resultado es un tema duplicado en tu perfil, con cero reproducciones, mientras el original sigue colgado del contrato viejo. Se puede arreglar, pero implica bajar el duplicado y volver a entregar. Si no tenés claro qué es el ISRC ni dónde encontrarlo, está explicado en qué es el código ISRC.
3. Escribir distinto el nombre de artista
Un acento de más, un punto de menos, un "feat." donde antes decía "ft.", una mayúscula distinta. Para vos es el mismo nombre; para el sistema de matching de las tiendas puede ser un artista nuevo. El síntoma clásico es el perfil duplicado: dos páginas del mismo artista con el catálogo partido al medio. Copiá y pegá el nombre tal cual figura hoy en la tienda, carácter por carácter, en vez de escribirlo de memoria.
4. Migrar en medio de una campaña de lanzamiento
Es el peor momento posible. Estás pendiente de la fecha, de la promoción y de los pitcheos editoriales, y encima metés una variable técnica que puede fallar justo esos días. Dejá pasar el lanzamiento, esperá que se estabilicen los números y migrá en un período tranquilo. Si tenés algo saliendo en las próximas tres semanas, esto puede esperar.
5. Olvidar el UPC del release
El ISRC identifica cada grabación, pero el UPC identifica el lanzamiento completo: el álbum, el EP o el single como unidad. Si migrás con los ISRC correctos pero dejás que se genere un UPC nuevo, los temas se enganchan bien y el álbum aparece duplicado. Anotá los dos códigos de entrada y trabajá con esa lista a la vista. En World Music, además, ISRC y UPC no tienen costo cuando sí necesitás generarlos.
Si algo de esto ya te pasó, no lo tapes subiendo otra versión encima. Escribinos en español con los códigos a mano y se resuelve; lo que empeora estos casos es acumular duplicados.
