Qué es un split y por qué existe
Los splits musicales son el reparto porcentual de todo lo que genera una canción entre las personas que tienen derecho a cobrarla. Existen por una razón simple: casi ninguna canción tiene un solo dueño. Hay alguien que la cantó, alguien que la produjo, a veces alguien que puso un verso, casi siempre alguien que escribió la letra. Cada uno aportó algo distinto y cada uno debería cobrar su parte sin depender de que el otro se acuerde de transferirle.

Un split es un reparto que tiene que sumar exactamente 100%. Y una canción no tiene un split: tiene dos, uno sobre la grabación y otro sobre la composición. Son repartos independientes, con porcentajes que pueden ser completamente distintos, y los administran actores diferentes.
Qué resuelve tener el split configurado
La alternativa al split automático es que la plata caiga entera en una cuenta y esa persona reparta a mano. Funciona hasta que deja de funcionar: alguien se olvida un mes, alguien discute el monto, alguien se va del proyecto y sigue esperando transferencias de un tema que quedó sonando.
- Cada persona cobra directo, sin pasar por la cuenta de otro.
- Nadie tiene que confiar en la memoria ajena ni reclamar todos los meses.
- Queda un registro de qué se acordó y cuándo, que es lo que sirve si más adelante hay discusión.
- El artista principal deja de ser, sin quererlo, el contador del proyecto.
Quiénes suelen estar en un split
- Artista principal. El nombre bajo el que sale el tema.
- Productor o beatmaker. Quien armó la pista, la produjo o la mezcló, según lo que se haya acordado.
- Featuring. El artista invitado que canta o rapea una parte.
- Compositores y letristas. Quienes escribieron la obra, participen o no de la grabación.
- Sello o mánager. Solo si hay un contrato que lo establezca; no se asume por defecto.
Grabación y composición: dos repartos distintos sobre la misma canción
Esta es la sección que hay que leer despacio. La mayoría de los conflictos por reparto de regalías no nacen de la avaricia sino de que las dos partes creían estar hablando de lo mismo y no era así.
El split de grabación (máster)
Es el reparto de lo que pagan las plataformas de streaming por reproducir esa grabación específica. Lo administra tu distribuidora musical: Spotify, Apple Music o Deezer le pagan a ella y ella reparte según los porcentajes que cargaste. Si mañana grabás la misma canción de nuevo, esa versión nueva es otra grabación, con otro código ISRC y con su propio split.
El split de composición (obra)
Es el reparto de lo que genera la canción como obra: la melodía y la letra, independientemente de quién la grabe. Lo administran las sociedades de gestión de cada país (SADAIC en Argentina, SGAE en España, SACM en México, SAYCO en Colombia, SCD en Chile) y ahí tenés que declarar la obra con su propio reparto entre autores. Ninguna distribuidora, ni la nuestra ni ninguna otra, puede hacer ese trámite por vos.
Es plata distinta y de bolsillos distintos: incluye lo que paga una radio por pasarla, un bar por ponerla, un show por tocarla y una plataforma por el derecho de comunicación pública, además de la parte editorial del streaming.
| Split de grabación | Split de composición | |
|---|---|---|
| Qué reparte | La grabación concreta (el máster) | La canción como obra: letra y música |
| Quién lo administra | Tu distribuidora | Tu sociedad de gestión |
| De dónde viene la plata | Spotify, Apple Music, Deezer, YouTube | Sociedades: radio, TV, vivo, editorial |
| Dónde se carga | En el lanzamiento, antes de publicar | Al declarar la obra en la sociedad |
| Código que lo identifica | ISRC | ISWC |
| Lo maneja World Music | Sí | No |
World Music no cobra ni administra tus regalías de composición. Si escribiste la canción y no estás registrado como autor en la sociedad de gestión de tu país, esa parte no la está cobrando nadie por vos. Es un trámite gratuito o muy barato y hay que hacerlo aparte, aunque distribuyas con nosotros.
El caso que más confunde
Un productor te da la pista, vos escribís la letra y la melodía, grabás y publicás. Le diste 20% del máster por la producción. Perfecto. Pero si esa pista incluye la armonía y la línea instrumental sobre la que se apoya la canción, es probable que también le corresponda un porcentaje de la composición, que se declara en otro lado y que nadie mencionó en el estudio. Meses después aparece la discusión, y ya salió el tema.
Porcentajes de una canción: referencias del mercado, no reglas
No existe una tabla oficial de porcentajes de una canción. Ninguna ley, ningún organismo y ninguna plataforma fijan cuánto le toca a un productor o a un featuring. Lo que sigue son rangos que se repiten en contratos reales del mercado hispanohablante y sirven para tener una idea de por dónde empezar a conversar. Todo es negociable y todo depende de cuánto aportó cada uno y de cuánta plata hubo por adelantado.
| Rol | Grabación (máster) | Composición (obra) | Comentario |
|---|---|---|---|
| Artista principal | 50 a 100% | 25 a 100% | Baja según cuántos colaboradores haya |
| Productor (tema completo) | 10 a 25% | 0 a 25% | La parte de obra solo si aportó a la creación |
| Beatmaker con beat leaseado | 0% | 15 a 50% | Suele haber pago único por la licencia |
| Beatmaker con beat exclusivo | 0 a 15% | 0 a 50% | Se negocia caso por caso en el contrato |
| Featuring (un verso) | 10 a 25% | 10 a 33% | Solo obra si escribió lo que canta |
| Coautor de letra | 0% | 25 a 50% | Puede no participar de la grabación |
| Músico de sesión | 0% | 0% | Casi siempre cachet fijo, sin puntos |
| Ingeniero de mezcla o máster | 0 a 5% | 0% | Lo habitual es cachet, no porcentaje |
Estos rangos son orientativos y cambian mucho según el género, el país y el peso de cada parte. Un productor con nombre puede pedir bastante más del 25%; un artista que pagó la producción por adelantado puede negociar que no haya puntos de máster. Ninguno de los dos está haciendo nada raro.
Adelanto o porcentaje: la decisión de fondo
Hay una regla que ordena casi todas estas conversaciones: cuanta más plata hay por adelantado, menos porcentaje se justifica. Si le pagaste al productor su cachet completo, es razonable que el split de máster quede tuyo o casi. Si el productor trabajó gratis apostando al tema, está tomando el mismo riesgo que vos y el porcentaje es su forma de cobrar.
El problema aparece en el medio, que es donde está el 80% de los casos: pagaste algo, pero poco. Ahí no hay número correcto, hay conversación. Lo único que sí es incorrecto es no tenerla.
Repartir en partes iguales no siempre es lo justo
Dividir 25% y 25% y 25% y 25% entre cuatro personas es la salida rápida para no incomodar a nadie. A veces es exactamente lo correcto, sobre todo en una banda que compone junta. Pero si uno puso el estudio, otro escribió todo y otro pasó a tocar dos horas, ese reparto igualitario no es equitativo: es evitar la charla. Y suele volver.
El split se acuerda antes de grabar, no después
Casi todas las bandas que se rompen por plata acordaron el reparto de regalías tarde. La razón es psicológica, no legal: antes de grabar nadie sabe si el tema va a funcionar, así que se negocia sobre una canción que vale cero y todos son generosos. Después del primer millón de reproducciones, se negocia sobre plata que ya existe y cada punto porcentual duele.
Las preguntas para resolver en la primera sesión
No hace falta un abogado ni un contrato de veinte páginas. Alcanza con responder esto en voz alta, con todos presentes, y anotarlo:
- ¿Qué porcentaje del máster le corresponde a cada uno?
- ¿Qué porcentaje de la composición le corresponde a cada uno, y quién la va a declarar en la sociedad de gestión?
- ¿Los porcentajes se calculan sobre el bruto o sobre el neto después de descontar costos?
- Si se descuentan costos, ¿cuáles exactamente y con qué comprobante?
- ¿Quién figura como artista principal y quién como featuring en las plataformas?
- ¿Quién es el dueño de la cuenta desde la que se sube el lanzamiento?
- ¿Qué pasa si llega una oferta de sincronización para una publicidad o una serie? ¿Quién decide y con qué mayoría?
- ¿Alguien puede vetar un uso del tema, o se decide por mayoría?
- Si alguien se va del proyecto, ¿mantiene su porcentaje sobre lo ya grabado?
- ¿Se puede regrabar o remezclar el tema sin permiso del resto?
Dónde anotarlo si no hay contrato
Un mensaje de audio no sirve. Un mensaje de texto con los porcentajes escritos y un "de acuerdo" de cada persona sirve bastante más de lo que parece. Un documento compartido con nombre completo, rol, porcentaje de máster, porcentaje de obra y fecha es suficiente para el 95% de los proyectos independientes. Cargarlo después en el lanzamiento, con la aceptación de cada uno desde su cuenta, es lo que lo vuelve operativo.
Cómo funcionan los splits en World Music
En World Music los splits son parte del lanzamiento, no un trámite aparte ni un plan más caro. Se configuran por track, antes de publicar, y cada persona cobra en su propia cuenta.
- 1
Cargás el lanzamiento y elegís el track
Los splits se definen track por track, no por álbum: en un disco cada canción puede tener colaboradores y porcentajes distintos. - 2
Invitás por email con el porcentaje
Ponés el correo de cada colaborador y el porcentaje que le corresponde de la grabación. La suma tiene que dar 100%, contando tu propia parte. - 3
Cada persona acepta desde su cuenta
Recibe la invitación, entra a su cuenta de World Music y acepta el porcentaje que le asignaste. Ve exactamente qué le toca antes de aceptar: no hay nada que firmar a ciegas. - 4
Publicás el lanzamiento
Entregamos a más de 200 plataformas, con entrega a tiendas en 24 a 48 horas. Podés ver el detalle en plataformas de distribución. - 5
Cada uno cobra directo su parte
Cuando entran las regalías, se acreditan ya divididas en la cuenta de cada colaborador. Nadie recibe la plata de otro ni tiene que transferir nada.

Los splits están incluidos en la suscripción de USD 1 al mes, con lanzamientos ilimitados y 0% de comisión sobre las regalías. No cobramos por colaborador ni por invitación, y el colaborador tampoco paga por aceptar y cobrar su parte.
Qué pasa con la parte de quien todavía no aceptó
Se retiene a su nombre. No se reparte entre el resto, no se acumula en tu cuenta y no se pierde: queda reservada esperando que la persona acepte la invitación. Cuando lo hace, cobra todo lo acumulado desde el primer día del lanzamiento. Si la invitación se revoca antes de que acepte, ese porcentaje vuelve al dueño del lanzamiento.
Lo que los splits no cubren
Nuestros splits reparten regalías de grabación. No tocan la composición: eso lo declarás en tu sociedad de gestión con el reparto de autores, y es una gestión que corre por tu cuenta. Tampoco reemplazan un contrato entre las partes: el split es la herramienta que ejecuta el acuerdo, no el acuerdo. Si el proyecto es grande o hay adelantos de por medio, el papel firmado sigue siendo la buena idea de siempre.
Errores frecuentes al repartir regalías
No aclarar si el porcentaje es sobre el bruto o sobre el neto
Es el malentendido número uno. Vos decís "20% para vos" pensando en lo que queda después de descontar la producción del video y el mástering; el otro escucha "20%" y piensa en el total que muestra la plataforma. Con USD 300 de regalías la diferencia es una charla incómoda; con USD 30.000 es una ruptura. La solución es una sola frase escrita: sobre qué monto se calcula el porcentaje y qué costos se descuentan antes.
Olvidar al compositor
Se arma el split de máster con todo cuidado y nadie declara la obra. El resultado es que la parte editorial de las regalías se queda sin reclamar durante años, a veces para siempre. Si escribiste la canción, registrate como autor y declarala: es plata que ya se está generando y que no aparece en ningún panel de distribuidora. Repasá cómo se separan los dos derechos en regalías musicales.
Acordar de palabra
Todos se acuerdan del acuerdo mientras el tema no genera nada. Las memorias empiezan a diferir exactamente cuando aparece el primer pago serio. No es mala fe: es que "vamos mitad y mitad" puede significar cosas muy distintas para dos personas que estaban cansadas a las tres de la mañana.
No definir qué pasa con la sincronización
Llega una oferta para usar el tema en una publicidad. Uno quiere aceptar, otro considera que la marca no va con el proyecto. Si no se acordó cómo se decide, el conflicto es garantizado y la oferta se cae por tiempo. Definir de antemano si hace falta unanimidad o alcanza la mayoría toma treinta segundos y evita meses de tensión.
Dejar splits que no suman 100%
Suena a error de principiante, pero pasa: se cargan tres colaboradores con 30% cada uno y el 10% restante queda sin asignar, o alguien suma sobre su propio porcentaje y el total da 120%. El reparto tiene que cerrar exacto antes de publicar, y conviene revisarlo track por track y no una sola vez para todo el álbum.
Si alguien no acepta, se quiere ir o hay conflicto
La persona nunca acepta la invitación
Pasa más de lo que se cree: cambió de mail, no lo vio, se desconectó del proyecto. Su parte se sigue reteniendo a su nombre y no se pierde. Lo práctico es escribirle por otro canal y confirmar el correo con el que está registrada. Si nunca aparece, esa plata queda reservada; no pasa a ser tuya por el paso del tiempo, y está bien que sea así.
Alguien quiere salirse del proyecto
Salirse de la banda y renunciar a las regalías de lo ya grabado son dos cosas distintas. Lo estándar es que quien participó de una grabación conserve su porcentaje sobre esa grabación aunque deje el proyecto: ya aportó y ese aporte sigue sonando. Si la separación incluye una compra de su parte, tiene que quedar por escrito, con el porcentaje que se transfiere y desde qué fecha.
Hay desacuerdo sobre los porcentajes
Un cambio de split se aplica hacia adelante: afecta las regalías que se liquiden desde el momento del cambio, no las que ya se pagaron. Nadie puede recalcular retroactivamente lo que otra persona ya cobró. Por eso, cuando hay desacuerdo, lo urgente es acordar el número nuevo y aplicarlo rápido, en lugar de discutir el pasado.
Qué podemos y qué no podemos hacer nosotros
Podemos mostrarte qué está configurado, quién aceptó, cuánto se retuvo y desde cuándo. No podemos arbitrar un conflicto entre las partes ni decidir quién tiene razón: no somos un tribunal ni tenemos manera de saber qué se habló en el estudio. Si el desacuerdo es serio y hay montos importantes en juego, ahí sí corresponde asesoramiento legal en tu país. Preferimos decirlo antes que prometer una mediación que no existe.
Si el proyecto involucra adelantos, exclusividad o un sello, el split de la distribuidora no reemplaza un contrato. Es la herramienta que ejecuta lo acordado. El acuerdo entre las partes sigue siendo un documento firmado, y en proyectos con plata real conviene que lo revise alguien del rubro legal.
Splits, sincronización y covers
Los splits musicales no viven solo en el streaming. Cuando la canción sale de las plataformas y entra en el mundo audiovisual, los dos repartos se activan por separado y ahí se nota si alguien quedó afuera de uno de los dos.
Cuando la canción aparece en una serie o una publicidad
Una sincronización necesita dos permisos y paga dos veces: una licencia de máster, por usar tu grabación concreta, y una licencia de obra, por usar la canción. La primera se reparte según el split de grabación; la segunda, según el split de composición. Un productor con 20% del máster y 0% de la obra cobra de la primera y no de la segunda. Un letrista con 50% de la obra y 0% del máster cobra al revés.
| Uso | Paga máster | Paga obra | Quién lo gestiona |
|---|---|---|---|
| Streaming en plataformas | Sí | Sí | Distribuidora + sociedad |
| Serie, película o publicidad | Sí | Sí | Acuerdo directo o agencia de sync |
| Radio y TV abierta | No | Sí | Sociedad de gestión |
| Cover de otro artista | No | Sí | Sociedad de gestión |
| Sampleo de tu grabación | Sí | Sí | Autorización de ambas partes |
Si el tema que grabaste es un cover
Si grabaste una canción de otro, el split de grabación es tuyo y de tus colaboradores, porque la grabación la hicieron ustedes. Pero el split de composición es íntegramente del autor original: no te corresponde nada de la obra por haberla interpretado. Al subir el lanzamiento tenés que declararlo como cover con los datos del compositor real, no cargarte a vos mismo como autor.
Si alguien samplea o versiona lo tuyo
Un sampleo de tu grabación necesita autorización de los titulares del máster, o sea, de todos los que están en tu split de grabación, y de los autores de la obra. Un cover, en cambio, no necesita tu permiso como intérprete: quien lo hace declara la obra y el autor original cobra por esa versión. Es la diferencia entre usar tu audio y volver a tocar tu canción.
Antes de mandar una canción a sync
- Tener el split de grabación cerrado y aceptado por todos.
- Tener la obra declarada en la sociedad de gestión con su reparto de autores.
- Saber quién firma la licencia en nombre del proyecto.
- Tener claro el ISRC de la grabación y, si existe, el ISWC de la obra.
- Haber acordado si hace falta unanimidad para aceptar un uso comercial.
Una supervisión musical descarta un tema apenas huele que los derechos no están claros: no van a arriesgar una campaña por una canción con un dueño no identificado. Tener el split ordenado no es solo evitar peleas, también es lo que te vuelve licenciable. Si estás armando esa parte del proyecto, mirá también partner network.
