Regalías

Regalías musicales: qué son, quién las paga y cómo cobrarlas

De dónde sale el dinero de tu música, por qué llega menos de lo que esperabas y qué tenés que tener en orden para cobrar todo lo que te corresponde.

Actualizado: agosto de 2026

Músico revisando en el teléfono las regalías musicales que generó su último lanzamiento
Las regalías musicales no son un pago único: se acumulan mientras la canción siga sonando en algún lado.

Qué son las regalías musicales

Las regalías musicales son los pagos que recibe el dueño de los derechos de una canción cada vez que esa canción se reproduce, se vende, se emite o se usa en un video. No son un pago único por publicar: se generan mientras la música siga sonando.

Una misma canción genera dos regalías distintas al mismo tiempo: una por la grabación y otra por la composición. Las cobran personas distintas, por vías distintas. Entender esa separación es lo que separa a un artista que cobra todo de uno que cobra la mitad.

Los dos derechos de una canción

Cuando escuchás un tema en Spotify, estás usando dos cosas a la vez: la grabación específica que suena, y la obra, es decir la letra y la melodía, que alguien escribió. Cada una tiene su dueño y su circuito de cobro.

Los dos derechos de una canciónToda canción tiene dos derechos separados, y cada uno paga por su ladoGRABACIÓN (máster)La versión que suena en SpotifyCobra: artista, productor, selloVía: la distribuidoraIdentificador: ISRCCOMPOSICIÓN (obra)La letra y la melodíaCobra: compositor, letrista, editorialVía: la sociedad de gestión (SADAIC, SGAE…)Identificador: ISWC
Toda canción tiene dos derechos separados, y cada uno paga por su lado

La grabación (máster)

Es la versión concreta que se reproduce. Le pertenece a quien la financió y la produjo: en general el artista independiente, o el sello si hubo contrato. Es lo que cobra tu distribuidora musical y lo que se identifica con el código ISRC.

La composición (obra)

Es la canción como creación: letra y melodía, más allá de quién la grabe. Le pertenece a los compositores y letristas, y se cobra a través de las sociedades de gestión de cada país. Si hacés un cover, la grabación es tuya pero la composición sigue siendo del autor original.

Si componés y grabás tus propias canciones, sos dueño de las dos partes, pero igual tenés que registrarte como autor en la sociedad de gestión de tu país. La distribuidora no puede cobrar esa mitad por vos: son circuitos separados por diseño.

Antes de que aparezca cualquier regalía hay una pregunta previa: quién es el titular y cómo se prueba. Cuándo nace tu derecho sobre una canción, por qué el registro no lo crea sino que lo demuestra y dónde se registra en cada país está explicado en derechos de autor en la música.

Tipos de regalías y quién las paga

TipoQué la generaQuién la pagaA quién le llega
De grabación (streaming)Reproducciones en Spotify, Apple Music, etc.La plataformaAl dueño del máster, vía distribuidora
MecánicasCada reproducción o copia de la composiciónPlataformas y sellosA compositores, vía sociedad o editorial
De ejecución públicaRadio, TV, bares, conciertosEmisoras y locales comercialesA compositores y, según el país, a intérpretes
De sincronizaciónUso en publicidad, series, películas, videojuegosLa productora que licenciaA ambos dueños: máster y obra
De contenido generado por usuariosVideos con tu música en YouTube o TikTokLa plataforma vía Content IDAl dueño del máster

Cuándo llega cada regalía

Cada tipo de regalía viaja por un circuito distinto, y cada circuito tiene su propio reloj. Que hayas visto 10.000 reproducciones el lunes no significa que ese dinero exista todavía: lo que ves en tiempo real son estadísticas, no una liquidación. La liquidación es otro documento, y llega bastante después.

Tipo de regalíaDesfase de quien la reportaCada cuánto se liquida
Streaming (grabación)45 a 60 díasMensual
Ejecución pública vía sociedad6 a 12 mesesTrimestral o semestral
Mecánicas de composición6 a 9 mesesTrimestral
SincronizaciónSegún contrato: pago inicial + regalíasPuntual, a veces anticipado
Content ID (YouTube, TikTok)45 a 60 díasMensual

La columna del medio mide una sola cosa: cuánto tarda quien genera el dinero en reportarlo y pagarlo. En el streaming y en Content ID esa espera es de 45 a 60 días desde el cierre del mes escuchado, y es de la plataforma. Lo que muchas distribuidoras agregan encima, que son otros 60 a 90 días desde ese reporte, no está en esta tabla porque no es un tiempo de la industria musical en abstracto: es una decisión de cada intermediario.

Por qué la plataforma reporta con 45 a 60 días de desfase

No es burocracia inventada: es el tiempo que tarda el circuito de reporte y conciliación. Spotify cierra el mes, procesa cuántas reproducciones tuvo cada ISRC en cada uno de los más de 180 territorios donde opera, aplica el tipo de cambio de cada moneda, descuenta impuestos locales y recién ahí emite un reporte. Ese reporte viaja al agregador, que tiene que cruzarlo contra su propio catálogo: verificar que cada ISRC corresponda a un lanzamiento suyo, aplicar los splits configurados y separar lo que va a terceros.

En el medio pasan cosas que obligan a esperar: reproducciones fraudulentas que se detectan tarde y se descuentan del período siguiente, reembolsos de suscripciones, reclamos cruzados por un mismo máster. Si la plataforma pagara a los 15 días, cada ajuste sería una deuda a recuperar. El desfase existe para que lo que te llega ya esté conciliado y no te lo saquen después.

Los 45 a 60 días son el desfase del reporte de la plataforma, y ahí no termina la historia. Muchas distribuidoras suman otros 60 a 90 días propios desde ese reporte antes de liberarte la plata que ya recibieron, por su ciclo de conciliación y por la ventana en la que liquidan. Esa segunda espera es la que World Music no agrega: las regalías se acreditan en tu wallet apenas se procesa la liquidación, sin una demora artificial encima de la demora real.

El camino de la plata hasta vos

Entre el oyente y tu bolsillo hay varias paradas, y en cada una queda una parte. Por eso lo que llega es siempre menos de lo que la gente imagina:

Camino de una regalíaDe la suscripción del oyente a lo que finalmente cobra el artistaOyentepaga su suscripciónPlataformase queda ~30%Sello / distribuidorasu comisiónArtistalo que quedaCada paso se queda con una parte. En World Music el tramo de la distribuidora es fijo y visible.
De la suscripción del oyente a lo que finalmente cobra el artista

La plataforma se queda con su porción, cerca del 30% en la mayoría de los servicios, y del resto sale lo que cobran sellos, distribuidoras y editoriales. La diferencia entre una distribuidora y otra está justamente ahí: en cuánto se queda esa parada intermedia y en si te lo muestra con claridad.

Cuánto paga exactamente cada plataforma por reproducción está desarrollado en cuánto paga Spotify por reproducción, con una calculadora para tu caso.

Cómo leer una liquidación

Una liquidación de regalías es una planilla larga y aburrida, y ahí está el problema: casi nadie la abre. Pero es el único documento que te dice de dónde vino cada centavo, y es donde se detectan los errores antes de que se vuelvan crónicos. Estas son las columnas que importan.

ColumnaQué mirar
Plataforma / DSP¿Están todas las que deberían? Si falta una donde sabés que tenés oyentes, hay algo mal en la entrega.
PeríodoEl mes que se está reportando, no el mes en que cobrás. Sirve para no contar dos veces el mismo dinero.
TerritorioEl país del oyente. Es lo que explica la mayor parte de la variación de tarifa.
Tipo de planPremium, free con publicidad, prueba gratuita, familiar. Cada uno paga distinto.
ReproduccionesSolo cuentan las que superan los 30 segundos. Los skips no generan nada.
Monto brutoLo que la plataforma reportó por esa línea, antes de cualquier descuento.
DeduccionesComisión de la distribuidora, retenciones fiscales, conversión de moneda.
NetoLo que efectivamente entra a tu balance. Es el único número que se cobra.

Por qué el monto por reproducción cambia entre líneas del mismo reporte

Es la pregunta que más se repite: dos líneas del mismo reporte, la misma canción, el mismo mes, y una paga tres veces más que la otra. No hay error. Las plataformas no pagan una tarifa fija por reproducción, sino que reparten un pozo: juntan lo que recaudaron por suscripciones y publicidad en un país, se quedan con su parte y dividen el resto entre todas las reproducciones de ese país.

De ahí salen las diferencias. Una reproducción de un suscriptor Premium en Noruega vale mucho más que una de un usuario gratuito en Argentina, porque el pozo del que salen es distinto. Un plan familiar reparte el valor de una suscripción entre varias personas. Un mes con más reproducciones totales en el mercado baja el valor unitario aunque vos hayas crecido. Por eso mirar "cuánto me pagó por play" en promedio dice poco: el número útil está por territorio y por tipo de plan.

El detalle de cómo se arma ese pozo y qué tarifas reales salen de él está en cuánto paga Spotify por reproducción.

Guardá cada liquidación. Si algún día negociás con un sello, aplicás a una convocatoria o tenés que probar ingresos ante un banco o un contador, esos reportes son tu único respaldo. Las capturas de Spotify for Artists no sirven como comprobante: son métricas, no dinero.

Cómo cobrar tus regalías

Para que la plata efectivamente llegue, necesitás tres cosas en orden:

  • Una distribuidora que entregue tu música y cobre las regalías de grabación en tu nombre.
  • Registro como autor en la sociedad de gestión de tu país (SADAIC, SGAE, SACM, SAYCO…) para la parte de composición.
  • Créditos completos en cada track, con el nombre legal de cada compositor. Sin eso, las sociedades no saben a quién pagarle y el dinero queda sin reclamar.

Los splits: repartir sin transferencias a mano

Cuando una canción tiene productor, featuring o co-autores, el reparto se configura una vez y funciona solo. Cada colaborador recibe una invitación por email, la acepta desde su cuenta y cobra directo su porcentaje cada vez que hay una liquidación.

Mientras alguien no acepta, su parte se retiene a su nombre en vez de liberarse: nadie cobra de más por descuido ajeno.

Del reporte de la plataforma a tu bolsillo

Entre que alguien te escucha y que tenés el dinero disponible hay una cadena de pasos con tiempos propios: el cierre del mes en la plataforma, la conciliación, la liquidación al distribuidor y recién ahí la acreditación en tu cuenta. En World Music, una vez que el dinero impactó en tu cuenta lo retirás al instante, en USDC y a tu wallet, sin mínimos que te dejen la plata inmovilizada.

El recorrido completo, con dónde se pierden los días y cuánto se lleva cada parada, está desarrollado en cómo cobrar tus regalías.

Tres músicos trabajando juntos en un tema, el escenario típico donde hacen falta splits de regalías
Con splits configurados, cada colaborador cobra su parte directo. Sin splits, alguien tiene que recibir todo y transferir a mano cada mes.

Las sociedades de gestión, país por país

Las sociedades de gestión colectiva son las que cobran la parte de composición: lo que generan la radio, la televisión, los bares, los conciertos y las regalías mecánicas de tu obra. Son entidades nacionales, tienen convenios de reciprocidad entre sí, y funcionan con un requisito no negociable: tenés que estar registrado como autor y tener tus obras declaradas. Si no estás, no hay a quién pagarle.

PaísSociedadQué cobraCuándo conviene registrarse
ArgentinaSADAICEjecución pública y mecánicas de autorAntes de tocar en vivo con frecuencia o de sonar en radio
EspañaSGAEEjecución pública, mecánicas y onlineApenas tengas obras propias registrables
MéxicoSACMEjecución pública y mecánicasSi hay radio, TV o presencia en locales comerciales
ColombiaSAYCOEjecución pública de autoresCuando empieza la actividad en vivo o en emisoras
ChileSCDEjecución pública, mecánicas y digitalDesde el primer lanzamiento con autoría propia
EE.UU.ASCAP o BMIEjecución pública (performance)Si tenés audiencia o sincronizaciones en EE.UU.

Una sola, y la de tu país

No te registres en varias a la vez. Cada autor se afilia a una sociedad, normalmente la de su país de residencia, y esa sociedad recauda en el resto del mundo a través de los convenios recíprocos que tiene firmados. Afiliarte en dos genera reclamos cruzados sobre la misma obra, y el resultado habitual es que el pago se congela hasta que alguien resuelva el conflicto.

En casi todas hay un costo de afiliación bajo o nulo y un trámite de declaración de obras que se hace una vez por canción. Es tedioso y es la parte del oficio que nadie cuenta, pero es dinero que de otro modo no aparece.

Que quede claro porque es la confusión más cara de todas: la distribuidora no reemplaza a la sociedad de gestión. World Music cobra tus regalías de grabación y las acredita en tu wallet, pero no puede declarar tus obras en SADAIC ni firmar por vos en SGAE. Son dos trámites distintos, con dos circuitos de dinero distintos, y necesitás los dos.

Publishing: la mitad que casi nadie cobra

Publishing es el nombre que la industria le da a la administración de la parte de composición. Y acá está el agujero más grande del mundo independiente: la enorme mayoría de los artistas que distribuyen su música solo está cobrando la mitad del ingreso que su catálogo genera. La otra mitad, la de autor, sigue existiendo, se sigue generando cada mes y simplemente no la reclama nadie.

El motivo es que el circuito de distribución funciona demasiado bien. Subís el tema, aparece en Spotify, empiezan a entrar regalías, y da la sensación de que el sistema está completo. No lo está: lo que entra por ahí es lo que pagan las plataformas por reproducir tu máster. Las mecánicas de composición y la ejecución pública corren por un canal paralelo que nadie abrió por vos.

Camino 1: registrarte vos en la sociedad de tu país

Es gratis o casi, y no cedés nada. Te afiliás como autor, declarás cada obra con su título exacto, los coautores y sus porcentajes, y a partir de ahí la sociedad recauda en tu territorio y en el resto vía convenios. La contra es que la recaudación internacional por esta vía suele ser lenta e incompleta: los convenios recíprocos funcionan bien para la radio y mal para el digital de mercados chicos.

Es la opción correcta si tu audiencia está concentrada en tu país o en la región, o si recién empezás. No hay motivo para pagarle a nadie para cobrar montos que todavía son chicos.

Camino 2: contratar una administración editorial

Una administradora editorial registra tus obras en decenas de sociedades del mundo a la vez y reclama activamente lo que quedó sin cobrar en cada una. A cambio se queda con una comisión, típicamente entre el 10% y el 20% de lo que recupera, y suele pedir un plazo mínimo de administración.

Conviene cuando ya tenés volumen internacional real, cuando tus temas suenan en radios de varios países, o cuando hay sincronizaciones en juego. Con un catálogo chico, la comisión se come el beneficio y el papeleo no te devuelve nada. Ser honesto con esto ahorra disgustos: no toda solución de publishing te conviene ahora, y firmar una administración editorial demasiado temprano es atarse por años a cambio de muy poco.

Regla simple para decidir: si todavía no sabés cuánto genera tu catálogo por mes, registrate en la sociedad de tu país y esperá. Cuando esa cifra empiece a ser relevante y venga de varios países, evaluá una administración editorial con los números en la mano.

ISRC, UPC e ISWC: sin códigos no hay cobro

Son las matrículas de tu música. Sin ellas, una reproducción no se puede atribuir a nadie y termina en la bolsa de regalías no reclamadas.

CódigoQué identificaQuién lo asigna
ISRCCada grabación individual (un track)Tu distribuidora, sin costo
UPC / EANCada lanzamiento (single, EP o álbum)Tu distribuidora, sin costo
ISWCCada composición, más allá de quién la grabeLa sociedad de gestión al registrar la obra

Regla práctica: si volvés a subir la misma grabación a otra distribuidora, usá el mismo ISRC. Cambiarlo parte el historial de reproducciones en dos y podés perder el rastro de lo que ya generaste.

Regalías que se pierden y por qué

En la industria le dicen black box: el dinero que se generó, que alguien pagó, pero que no se pudo atribuir a un titular. Queda retenido en las plataformas, en las sociedades o en los agregadores durante un tiempo y, si nadie lo reclama, termina repartiéndose entre los titulares grandes por cuota de mercado. Es decir: se lo llevan otros.

Vinilos ordenados en un cajón, cada uno con su código de catálogo, metáfora de la metadata que permite cobrar regalías
Un catálogo sin metadata correcta es un cajón sin etiquetas: el dinero existe, pero nadie sabe de quién es.

Casi nada de eso se pierde por mala fe. Se pierde por metadata. Estos son los cinco casos que explican la mayoría de las regalías no reclamadas del mundo independiente, y qué hacer con cada uno.

Créditos incompletos

Cargar solo el nombre artístico en los créditos de autor es la falla número uno. Las sociedades pagan a personas, no a proyectos: si en la ficha dice "DJ Nocturno" y en SADAIC estás como tu nombre legal, el cruce no se hace y la plata queda sin dueño.

ISRC mal cargado o duplicado

Un ISRC repetido entre dos tracks distintos, o el mismo track subido con dos ISRC diferentes, parte el historial y confunde la conciliación. Las reproducciones existen pero se atribuyen a la mitad.

No estar registrado como autor

Todo lo que genera la composición, es decir la radio, la TV, los bares y las mecánicas, se acumula esperando a un titular que nunca aparece. Es el caso más caro de todos y también el más fácil de arreglar.

Splits sin aceptar

Un colaborador que nunca abrió la invitación deja su porcentaje retenido. En World Music ese monto queda reservado a su nombre y no se pierde, pero tampoco circula: hay que cerrarlo.

Perfiles duplicados en las plataformas

Si un lanzamiento fue a un perfil de Spotify nuevo en vez del tuyo, tus oyentes y tus reproducciones se reparten entre dos artistas que son la misma persona. Se arregla reclamando y fusionando, pero cuanto más tarde, peor.

  • Cargá el nombre legal completo de cada compositor y productor, exactamente como figura en la sociedad de gestión.
  • Reutilizá siempre el mismo ISRC para una grabación ya publicada, y no lo asignes a mano si tu distribuidora ya lo genera.
  • Afiliate como autor y declará cada obra apenas la publiques, no cuando ya haya sonado un año.
  • Perseguí las invitaciones de split pendientes antes del cierre de la liquidación, no después.
  • Reclamá tu perfil en Spotify for Artists y avisá el ID del artista al subir cada lanzamiento, para que nunca se cree uno nuevo.
  • Revisá cada liquidación buscando plataformas o territorios que desaparecieron de un mes al otro sin explicación.

El black box tiene fecha de vencimiento. Las sociedades suelen retener lo no reclamado entre tres y cinco años y después lo distribuyen entre sus socios por cuota de mercado. Reclamar tarde a veces todavía sirve; reclamar muy tarde, no.

Preguntas frecuentes

Son el dinero que se te paga cada vez que tu música se reproduce, se vende o se usa. No es un pago único: se genera mientras la canción siga sonando, y llega por distintas vías según se trate de la grabación o de la composición.